jueves, 25 de marzo de 2010

Metal negado a mendigos



¿Podría considerarse a los metaleros mendigos de sus propios eventos? ¿cuándo se es un mendigo rock metalero y cuándo se deja de serlo? Intentemos responder la primer interrogante, ¿existen o no mendigos dentro de la cultura rock metalera de Ecuador? Lamentablemente sí, y todos sabemos quienes son donde paran y como reaccionan (me parece que una mayoritaria población de rockeros ha estado vinculada a ella en algún momento de su vida).

La mendicidad dentro del rock y metal de nuestro país se revela en cada uno de los conciertos donde toda esa masa perteneciente a la seuda “escena nacional” espera fuera de los espectáculos que la gratuidad llegue a ellos (lo que podría justificarse si en verdad se tratara de auténticos mendigos y no de farsantes “sabidos” que gastan el dinero en alcohol y drogas antes de pagar por un boleto).

Así no es de extrañar que consecuencias posteriores (ante la elección de asumirse como mendigos esperando caridad aún teniendo las posibilidades para negarla) como puertazos o boicot a los eventos sean parte de las reacciones ante la impotencia de exclusión, que contradictoriamente ellos mismos han elegido.

Ante esta vergonzosa realidad no es de extrañar que los organizadores de conciertos demuestren en sus afiches ese rencor abierto ante esta clase de “mendigos” (que siempre aparecen fuera de los eventos, nunca pagan su entrada, se acompañan de alguna botella de licor y al final -en ebriedad- esperan imponer la fuerza para integrarse a una “fiesta” que no los necesita).

Bien por elitismo, no se puede tolerar más a pelafustanes que continúan agrandando la imagen retorcida del rock metalero. Bien por los organizadores de conciertos que abiertamente y sin tapujos denotan su lucha contra esta “masa” de infiltrados a conciertos que desatinadamente no cumplen el primer requisito para esta clase de masificación: el apoyo.

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