viernes, 14 de agosto de 2009

Anvil: sin apartarse del camino

Ayer vi, sin duda, una de las películas que más me ha cautivado y a la vez llenado de todo el positivismo posible (y eso me ocurre pocas veces), se trata del documental Anvil, The story of Anvil estrenado en el 2009 y que habla sobre la banda Anvil, una de las más representativas del metal canadiense.

El principio del film puede ser desolador, enterarnos que esta banda en los ochenta marcó todo un hito dentro del metal mundial, que alcanzó la gloria en esta década y que luego se fue apagando hasta desaparecer del panorama mundial, pero no de la escena musical. La película es por demás enfática al decirnos que la banda a pesar de mucho silencio a lo largo de todos estos años, se han mantenido tan activos como desde el principio, soportando los escupitajos que la vida les ha dado más de una vez, sobreviviendo de aquello que los marcó desde la adolescencia: la música, aunque en realidad para sacar adelante a sus familias deban someterse a trabajos degradantes para artistas.



Anvil, o mejor dicho Steve Kudlow (como artífice de esta agrupación, cerebro, voz y lamento desenfadado) me ha enseñado la mejor lección de mi vida, no dejarme vencer, saber que si mi objetivo ha sido el correcto no debo claudicar. Eso es lo que uno espera de un maestro, y mejor si este maestro ha salido y se ha mantenido en los barrios bajos, escuchando la música que uno escucha, usando el mismo peinado antimoda que uno usa…

Si se encuentran con esta película no duden en verla y si llegan a los discos de la banda sepan que no son cualquier banda, son los tipos que han seguido dándole duro a la música, invirtiendo de su dinero para continuar y dejar su mejor legado: sus canciones. Por cierto una mejor versión reseñada de este documental aparece en Marfuz # 13 de próxima publicación.


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