martes, 18 de noviembre de 2008

Cómo gritarle



A “Perra flaca” y al Castillo Greiscol

por las alucinaciones del pasado.


Sabía que podía volver, siempre lo había hecho, quizás no instantáneamente, tal vez al día siguiente o la semana próxima, el tiempo estaba de mi parte. Jamás me preocupó la historia de que Leo se estancó en la zona muerta, porque encontró calma y la fiesta perpetua que perseguía. Nunca me propuse pasar el fango y embarrarme por pura experimentación. Pero ahora que el espacio es un huracán desfigurando mis enfoques, siento la mueca que soy aterrándome.

Recuerdo la salida, los escalones del tugurio, la calle disparándome bulla, la gente en su imparable devenir, la tienda y el silencio... El tiempo ya no está de mi parte. Los demonios de humo me gobiernan. Sé que su cara debe estar ahí donde figura un globo apuñalado que se escurre. Y no sé como gritarle que solo quiero un paquete de Líder.

2 comentarios:

lázaro dijo...

Dicen que la poesía es la suprema de todas las drogas a la que ninguna antecede.Dulce sueño no?.y claro, desperetamos cuando"la calle pasa disparando bulla"!!!, Un abrazo Alexis.

Anónimo dijo...

Y quien es el muerde botella jajaja porque ese no es la perra flaca.

Donny