martes, 19 de agosto de 2008

El rock que identifica




Entrevista a la banda Los Pescados

Cuando Joselo, pana rocker y colega de trabajo, me pasó el disco de Los Pescados, no creí engancharme a la primera escuchada, pero ocurrió. El año del pescado es la primera producción de esta banda portovejense cuyos dos miembros radicados en Quito (Juan Fernando Andrade en la batería y Nelson Coral en la guitarra y vocalización) han demostrado que el rock manaba cada vez tiene mejores representantes a nivel nacional.
Reina es su primer video, por estrenar en los próximos días. Y como no podía ser de otra forma, conversamos con ellos a lo lejos y a lo seco (por mail y sin bielas).

A: El año del pescado es un disco fresco, que sabe llegar al oyente, tanto por lo musical y lírico. ¿Cuánto tiempo les tomó la creación, grabación y publicación de este trabajo?
P: La creación empezó el momento en que decidimos escribir canciones, hace unos dos o tres años. De hecho, dos de los tracks (Todo El Día y El Muerto) ya los tocábamos cuando éramos un trío y nos llamábamos Los Tres Pescados. El resto de temas, entre muchísimos otros que ojalá vean la luz algún día, se compusieron ya en, digamos, el formato dúo. Hacer un disco fue siempre la meta. Nos demoramos porque a las canciones hay que dejarlas crecer, madurar, y también dejarlas dormir. Muchos de los arreglos que se escuchan en El Año... salieron tras tocar los temas mil veces en vivo. La grabación fue un acto suicida, improvisamos un estudio en la casa de Carlos Terán (el productor) y grabamos dieciséis temas en un fin de semana. De esos, doce quedaron para el álbum, que se mezcló y masterizó en cuestión de meses.

A: ¿Por qué decidieron ser solo un dúo y no un cuarteto, o trío como nos han acostumbrado la mayoría de bandas rockeras?
P: Como decíamos arriba, en algún momento fuimos un trío (oscuro pasado, Andrade tocaba el bajo y un amigo nos acolitaba en la batería) que tocaba covers y alguna que otra propia. Pero los dos hemos estado haciendo música desde los trece años, y ya en la mitad de los veintes, te miras al espejo y dices: bueno, loco, o sigues tocando canciones de los Stones, o te lanzas con todo, y claro, nos lanzamos con todo. Gastamos mucho tiempo buscando un bajista, pero simplemente pasaban los días y no lográbamos conectar con nadie. Así que hartos de esperar, con varias canciones en la puerta del horno, nos convertimos en un dúo. Fue como aprender a caminar de nuevo, después de un terrible accidente, pero aquí estamos, de pie.

A: Algún momento escuché que el nombre “Los Pescados” surge porque su propósito como banda era ser un referente manabita a nivel nacional.
P: Sí, siendo manabitas viviendo en Quito, queríamos un nombre que nos identificara con La Tierra Prometida.

A: Las letras son envolventes, porque tratan aquellas historias que la mayoría de veces nos pasan ¿quién es el encargado de escribirlas?
P: Las canciones empiezan siempre con la música y la melodía, que vienen del lado de Coral (que sólo Dios sabe cuántas canciones hace al día). Andrade lanza frases basándose en esa melodía, frases que, en la más ping pong, son editadas por Coral, que es el que canta, el que tiene que sentir todo lo que va a decir. Así se van ensamblando las letras definitivas, entre idas y venidas. Es un proceso bastante democrático.
Queremos escribir como hablamos, es decir, sin poses, con ironía, sí, con humor y a veces hasta con sarcasmo, pero jamás aparentando ser lo que no somos: dos tipos de un pueblo a los que les gusta el rock y sienten que hay que combatir al sistema establecido, a los que te quieren decir cómo vivir hasta que te mueras. Nos metemos con la cotidianidad porque la vida se hace día a día, no cuando estás con un pie en la tumba y miras para atrás buscando consuelo.

A: Hay en la atmósfera de la banda un aire a mar, como si lo surfer estuviera implícito ¿a qué se deberá esto?
P: Coral es un surfer entregado a la causa, un indie soul surfer, por decirlo de alguna manera, y ya que es el guitarrista y vocalista, imposible que no se filtre ese aire de mar del que hablas. Por su lado, Andrade también goza de la playa, pero bajo la sombra, con una cerveza fría y un libro, más nerd.

A: Sé que actualmente están preparando su segundo disco ¿qué nombre llevará, cuántos temas, será el concepto lírico semejante al de El año del pescado?
P: Por ahora, el nombre tentativo es TODOS SOMOS PESCADOS. No sabemos cuántos temas tendrá ni cuándo será lanzado oficialmente. En cuanto al concepto lírico, todavía está en gestación, en borradores, en hojas sueltas, pero el título sugiere la idea de la vida en plural. Tocando por allí y por acá, nos hemos dado cuenta de que somos muchos nadando en esta corriente, ahora sabemos que en algún momento de la vida, todos somos pescados.

A: Al ser parte de la ola de jóvenes bandas rockeras del país ¿cómo ven el desarrollo de esta escena, qué se está logrando musicalmente en el Ecuador?
P: Parece que por fin, el reino de las tinieblas ha terminado. Con las facilidades de producción y, sobre todo, de distribución musical en nuestros días, los músicos la tienen más sencilla que antes. Todavía es prácticamente imposible, por lo menos en nuestro lindo Ecuador, dedicarte exclusivamente a tu banda y tener con qué pagar luz, agua y comida. Pero es mucho más fácil llegar a la gente, gente como nosotros, que no se resigna a los menús ejecutivos de las radios locales. El fenómeno My Space es, hasta próximo aviso, lo mejor que le ha ocurrido al rock ecuatoriano en toda su historia. Las bandas de nuestra generación son más sinceras, menos complacientes. Ya no importa caerle bien a todo el mundo, y eso es un progreso enorme.

A: ¿Cuál es la diferencia entre el público manabita y el de otras provincias y ciudades donde han tocado?
P: Una sola: el público manabita es el mejor, no le tiene miedo a fundirse con la banda y se juega la vida en cada concierto.


A: En la parte final ¿hasta cuándo tendremos a Los Pescados, para continuar sabiendo que mediante su música no estamos solos en nuestras catástrofes personales?
P: La música la tendrán siempre, así que nunca más estaremos solos. La banda, como cualquier otra, puede acabarse en cualquier momento.

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